LA MUJER DEL LADO IZQUIERDO
¿Alguna vez te has mirado al espejo y te has sentido chueco o chueca?. ¡Si , si, si, que estás mal hecho!, que igual tu rostro es demasiado asimétrico, o que te falta un pedazo de oreja, que te faltan hombros, que te sobra un pedazo de nariz, que tienes las cejas de un lado más pobladas que del otro. ¿no?, ¿nunca?. Bueno, esta historia es la de una mujer cuyos defectos físicos siempre estuvieron del lado izquierdo.
Todo empezó un día que siendo niña, de unos diez o doce años, le pidió a su mamá ver el álbum de fotografías familiares y ¡ZAZ! encontró sus retratos y se veía rara, algo no embonaba, simplemente no se miraba bien.
La foto individual de la graduación de preescolar sólo podía revelar dos cosas: ella estaba chueca de la cara o el fotógrafo era lo suficientemente malo, o “maleta” como decía su papá, para no poder encontrar el mejor ángulo de las personas.
Lastimeramente descubrió, dando vuelta a las hojas de aquel libro, que no todos los fotógrafos podían ser ineptos e ineficientes… ¡estaba chueca y punto!.
Corrió al espejo de cuerpo entero que tenían sus papás en la recámara principal y se detuvo a ver su cara, sabía que debía hacerlo de forma objetiva y casi, casi con todo el rigor científico, quería poner en práctica los recientes conocimientos adquiridos sobre el método científico que le enseñaron en su curso escolar.
Durante esa primera inspección logró descubrir que su ojo izquierdo era más grande que el derecho, era un ojo que se veía más “gordito”, digamos como una canica gorda. También logró ver que su labio superior era más grueso que el inferior, pero del lado izquierdo sobresalía ese abultamiento.
Comenzó a escribir todos los hallazgos de sus deformidades en la libretita de Hello Kitty que le había regalado su abuelita en su cumpleaños.
Tras el paso del tiempo siguió observando su cuerpo, haciendo estadísticas y cálculos... y como a eso de los veinte años ya tenía anotado lo siguiente:
*Ojo izquierdo más grande, parece una canica de las bombochas, dos milímetros más grande.
*Labio superior izquierdo más grueso.
*Colmillo del lado izquierdo no termina de bajar.
*70% de los lunares están del lado izquierdo.
*2 caries del lado izquierdo.
*La mano izquierda es más flaca que la derecha.
*Los barros salen del lado izquierdo.
*El seno izquierdo está más aplastado y pequeño que el derecho.
*Esguince de segundo grado en el tobillo izquierdo.
En fin, más y más defectos por aquí y por allá, pero todos del lado izquierdo. ¿Sería una casualidad?¿Algo andaba mal?. Decidió realizar una consulta con un médico internista, esos que le saben a todo. No quiso ir con el médico general de la familia porque seguro la veía con ojos de amor, la conocía desde chiquita y pues era algo así como un tío muy querido, ni modo que su tío le dijera en la cara que estaba toda chueca y defectuosa.
El internista terminó por decir que todo era una coincidencia y que ella veía muchos defectos en su persona, que no era para tanto y que mucho de lo que ella creía defecto no era más que una expresión del cuerpo. ¿Pues que chingados quería decir su cuerpo?.
Un tanto avergonzada salió de la cita médica, condenada a no tener explicación y resignada a su “chuecura”. Total, ya había tenido sus dos que tres novios, así que tal vez tenía razón el médico y no era para tanto, quién decía que no podía conseguirse a otro chueco igual que ella.
Mientras tanto las hojas de la libreta se seguían llenando:
*Labios resecos, pero más del lado izquierdo.
*Dolor en la muñeca izquierda.
*Uña enterrada en el dedo gordo del pie izquierdo.
*Sensibles principios de artritis en los dedos de la mano izquierda.
*Dolor del bazo.
Un buen día, de esos en los que no esperas nada, conoció a un chico. Él era bien parecido, para nada se veía chueco, tenía un sentido del humor increíble, bromista, buen conversador y escucha, entusiasta, ¡lindo pues!, de esos a los que no les pones un “pero” porque no hay forma de encontrarle defectos.
Salió con el joven unos meses y se convirtieron en novios, se la pasaban fenomenal estando juntos, tanto así que la libreta de los defectos comenzó a quedar en el olvido, arrinconada en el cajón de la mesa de noche en donde guardaba el espejo en que se miraba antes de dormir, anteriormente para encontrar nuevos defectos y después para ver como se le iluminaban los ojos y la sonrisa sólo por pensar en él.
Pero la vida no siempre es color de rosa y todos alguna vez hemos pasado y vivido el desamor, ella no tenía que ser la excepción.
De pronto, el chico simpático cero defectos se convirtió en el peor de sus tormentos. Se llevó todas sus ganas de ser feliz, la llenó de tristeza y desasosiego. Su entusiasmo por vivir minó, su rostro sólo mostraba la gran pérdida del amor.
Otro día, de esos que no esperas nada, amaneció sin pulso.
El médico familiar, que fue el primero en acudir tras el llamado de la madre de la chica, explicó que fue un infarto.
Encontraron su libreta de Hello Kitty al lado de la almohada mojada de lágrimas, y su última nota citaba:
“Estoy muriendo, segura estoy. Me ha roto el corazón y como está inclinado hacia el lado izquierdo, no hay nada que hacer.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario